Otra de las improvisaciones y formas de llegar tarde es la Declaración Responsable, como el anuncio de restringir las actividades esenciales, que realmente no ha habido ningún cese, sino que ha obligado por la puerta de atrás a suspender actividades a empresas como consecuencia de impedir a sus trabajadores a acudir a su puesto de trabajo, ocasionando graves problemas a empresas que deben cerrar sus instalaciones y producción de forma paulatina, como a los propios trabajadores que hasta el último cuarto de hora del pasado domingo 29/03/2020 no sabía si debían acudir a trabajar, que es cuando fue publicado el Real Decreto-ley 10/2020; eso sí, el empresario al no ser trabajador por cuenta ajena puede acudir a su puesto de trabajo y no puede solicitar ayuda ni medida alguna porque no se le ha suspendido la actividad de su empresa o suya propia como autónomo, aunque no pueda ejercerla ni justificarla por la deriva de los acontecimientos.

La Consejería de Seguridad del Gobierno Vasco anunció el 30/03/2020 que su Departamento había elaborado un formulario de acreditación, en colaboración con el Departamento de Desarrollo Económico, dirigido a los y las trabajadoras que necesiten acreditar su movilidad por trabajar en actividades que el Real Decreto-ley 10/2020 ha considerado esenciales.

Por la tarde, el Ministro de Movilidad anunciaba lo propio y fue publicado en el BOE tardíamente una Declaración Responsable, a través de la Orden SND/307/2020, 30 de marzo, por la que se establecen los criterios interpretativos para la aplicación del Real Decreto-ley 10/2020, de 29 de marzo, y el modelo de declaración responsable (descargable en word o pdf) para facilitar los trayectos necesarios entre el lugar de residencia y de trabajo; todo ello supuestamente con objeto de facilitar la identificación de las personas trabajadoras por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, quien como portadora de la misma pueda continuar realizando desplazamientos a su lugar de trabajo.

Esta Orden sirve también (algo ilógico, pero que apunta a la cierta y gran comentada improvisación y falta de técnica jurídica) a interpretar no sólo el Real Decreto-ley 10/2020, sino también el Real Decreto 463/2020.

Así, indica el nefasto Real Decreto-ley 10/2020 que sólo es aplicable a personas trabajadoras por cuenta ajena, cosa que todos los que sabemos leer no hace falta que nos lo digan a posteriori por otra norma.

Pero lo aclara en su punto Segundo indicando que «el Real Decreto-ley 10/2020, de 29 de marzo, no resulta de aplicación a las personas trabajadoras por cuenta propia«, esto es, que les deja fuera de su ámbito de aplicación, toda vez que no podrá hacerse efectiva ni la contraprestación económica ni la recuperación de horas; de esta manera, los autónomos que desarrollan actividades que no se hayan visto suspendidas por las medidas de contención previstas en el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, y el resto de normas que lo desarrollan, pueden continuar prestando sus servicios normalmente.

Finalmente indica que ninguna norma desde la declaración del estado de alarma ha afectado a la actividad de representación sindical y empresarial, permitiendo su movilidad para acudir a las consultas y a la negociación con la representación de los trabajadores.